Cuando se cumplen dos meses de su inicio y cuando las perspectivas inmediatas no albergan la esperanza cabal de su pronta terminación, la Junta Directiva de la Asociación de Historia Contemporánea quiere expresar públicamente su preocupación por la guerra desatada tras el ataque coordinado de Israel y Estados Unidos contra Irán, el pasado 28 de febrero.

Los ataques y el inicio de la guerra en dos escenarios, Irán y su entorno, y el sur del Líbano, se han producido contraviniendo soportes esenciales para asegurar un mínimo de paz en el mundo. Aunque en el caso del Líbano conviene resaltar que la milicia Hezbollah es, en buena medida, corresponsable de la situación, ello no altera la necesidad de analizar estas actuaciones conforme a los principios y normas del Derecho Internacional. En este sentido, cabe subrayar que:

  1. La actuación de los gobiernos de Israel y Estados Unidos constituye una vulneración flagrante del artículo 2.4 de la Carta de las Naciones Unidas, que prohíbe el uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier Estado.
  2. El derecho de legítima defensa que asiste a Irán, recogido en el artículo 51 de la Carta, no ampara en ningún caso ataques dirigidos contra Estados no beligerantes, ya que tales actuaciones supondrían igualmente una vulneración del artículo 2.4.
  3. Las denominadas guerras de agresión, como esta o la que afecta a Ucrania, y que tan graves consecuencias tuvieron para la paz mundial en el pasado, son incompatibles tanto con el corpus jurídico como con el espíritu del Derecho Internacional contemporáneo configurado a partir de 1945, que regula el funcionamiento de la sociedad internacional.
  4. Conviene recordar que la Carta de las Naciones Unidas solo legitima el uso de la fuerza en dos supuestos: (a) mediante autorización expresa del Consejo de Seguridad en el marco del Capítulo VII —circunstancia que no concurre en este caso—, o (b) en ejercicio del derecho de legítima defensa conforme al artículo 51.
  5. Asimismo, existen indicios razonables de que en el desarrollo de este conflicto se podrían estar vulnerando normas esenciales del Derecho Internacional Humanitario, en particular los principios de distinción, proporcionalidad y precaución en la conducción de las hostilidades, lo que podría implicar la comisión de violaciones graves del derecho de los conflictos armados.

El resultado es un mundo totalmente inseguro donde se han legitimado las lógicas de agresión, lo que augura una perspectiva preocupante ante futuros escenarios críticos, ya sea la continuidad de la invasión de Ucrania u otras posibles de los Estados bálticos o de Taiwan, por ejemplo.

Esta guerra también ha generado incertidumbre en la economía y el comercio internacional con problemas de abastecimiento, incremento de la inseguridad, aumento de la inflación e impacto negativo en la ciudadanía, sobre todo entre los colectivos más vulnerables de nuestras sociedades.

Como historiadoras e historiadores conocemos bien las derivadas que este tipo de conflictos han tenido en el pasado, por lo que en nombre de la Asociación de Historia Contemporánea nos unimos a la indignación y rechazo de la ciudadanía contra este estado de cosas, contra la guerra y la agresión como lógicas legitimadoras de la relación internacional, y contra la manifestación descarnada del poder y de la violencia como estilo característico de gobierno que se viene estableciendo en la actualidad.

30 de abril de 2026. Por la AHC, su presidente, Antonio Rivera.